Nacimiento
de Nuestro Pueblo
Moviéndonos a la costa del Sol
Naciente,
Fajardo
(Publicado originalmente por la Sociedad
de Genealogía Puertorriqueña, Abril de 1999)
Miriam Rivera
El crecimiento demográfico que estaba ocurriendo en la Isla de
Borinquén a mediados del siglo XVIII causó cierta escasez de tierra. Para
resolver este problema y para poder mantener propiamente a sus familias los
pobladores buscaron otras localidades para establecer nuevas comunidades. Esta
migración resulta en la formación de nuevos pueblos en la costa este de la
Isla.
Desde el comienzo de la colonización hasta principios del siglo XVIII se
habían establecidos en P. R. cinco pueblos. En 1760 había 18 y para 1800 se
había duplicado. En la segunda mitad del siglo emergen pueblos costeros tan
importantes como Mayagüez, Fajardo y al final del siglo Humacao. Fajardo debió
su fundación a la demolición de unos hatos que sólo pertenecían a
unas cuantas personas y que estaban ubicados en un valle de la región oriental,
y a las nuevas medidas introducidas en cuanto al reparto de tierras. Estas
nuevas medidas le daban la oportunidad a más habitantes de adquirir un pedazo
de terreno donde podrían establecerse, lo que no hubiera sido posible
anteriormente. Muy pocas personas poseían enormes extensiones de tierras para
hatos y criaderos. Con todo y eso nadie era dueño de sus tierras. Los derechos
de posesión radicaban en títulos "al uso y sin propiedad" otorgados
por los Cabildos de San Juan y San Germán. La Corona era la verdadera dueña.
En cuanto al repartimiento de tierra en Fajardo, Fray Iñigo, para 1775
escribió que: "Cuando
era hato inculto, sólo daban sus dueños para el abasto de la Capital doce
vacas al año: hoy dan sus colonos noventa y pudieran dar triplicadas, si no las
vendiesen a los extranjeros, con quienes comercian sus frutos por la costa y
puerto en que desagua el río de Fajardo."
Fray Iñigo, consideraba necesario la distribución de las tierras baldías para
que pudiera ocurrir un progreso en la agricultura. Para aumentar la producción
agrícola era necesario romper los grandes hatos y convertir a los agregados en
pequeños propietarios. Estas medidas aumentarían las rentas y harían de la
colonia una productiva. También serviría para atraer inmigrantes. Estos
inmigrantes aportarían nuevas riquezas y adelanto.
Un excelente río y un puerto para el comercio de embarcaciones pequeñas fueron
otras de las razones que se consideraron para la fundación de Fajardo. Bajo las
órdenes del gobernador español, Esteban Bravo de Rivero, se enviaron algunos
soldados del batallón como nuevos colonos para que se encargaran del cultivo de
las tierras y del cuidado ganadero; pero fue tan poca la labranza y el desmonte
que hicieron, que toda la industria y su modo de vivir se limitaba al trato
ilícito que tenían con las islas de Santo Tomás y Santa Cruz.
Cuando en 1765 se ordenó hacer el padrón de los habitantes de la Isla, ya
existía una ermita en Fajardo. La bendición de cada nueva parroquia era signo
del nacimiento de un nuevo pueblo y triunfo para los agricultores y cosecheros
sobre los hateros ya en vías de desaparición para dicha época.
Fajardo fue fundado en 1772 bajo el nombre de Santiago de Fajardo. En 1774 es
convertido en parroquia y en 1776 el pueblo ya tiene nueve casas alrededor de su
iglesia.

En 1765 la población en la isla fue estimada en 44,883 y para 1775 había
aumentado a 70,200. Comparándola con las 474 personas en 1765 y las 1,202 en
1776 que vivían en Fajardo, podemos ver que los recientes establecimientos en
la costa crecieron más rápido que el resto de la Isla.
En sus principios el pueblo dependía del cura o capellán de Loisa para que
brindara el alimento espiritual a Fajardo. Loisa tenía una población más
grande que Fajardo y el cura tenia más que hacer en dicho pueblo que lo que
podía cumplir. En Fajardo se morían sin asistencia espiritual y los niños se
bautizaban muy tardes.
La iglesia llamada la Parroquia del Apóstol Santiago comienza a llevar
registros de las actas de matrimonio en 1766; posiblemente un poco antes. El
primer libro de matrimonios que todavía existe comienza con una entrada hecha
el 21 de julio de 1766. Se puede notar que por el descuido que sufría este
libro y la falta de encuadernación, muchas páginas anteriores y posteriores a
esta fecha faltan: la segunda entrada que aparece escrita es fechada el 19 de
junio de 1767.
Basándome en el número de personas que contrajeron matrimonios en Fajardo
durante el 21 de junio de 1766 y el 29 de mayo de 1779, podemos observar que la
mayoría de las personas migraron de Manatí y Guayama. Luego le sigue Ponce y
Aguada. Otros pueblos con más de cinco entradas en las actas fueron Toa Alta,
San Germán, Loisa, Bayamón, Guaynabo y Toa Baja. Entre los países extranjeros
aparecen Martinica y Nápoles (2), Canaria (3), Antigua, Maracaibo, Isla de
Margarita, Córdoba, Cuba, Biscaya, Cartagena (en España) y Guinea.
La mayoría de estas entradas se hicieron bajo el cargo del presbítero don
Joseph Manuel Tufiño, cura rector. Cuando a fines de 1780 aparece como cura don
José Vicente Manuel, es sólo en una forma esporádica que se informa el origen
de los contrayentes. Hubo nueve presbíteros durante los años 1766 a 1789.
Entre 1766 y 1789 se encuentran 254 partidas de matrimonios en los libros
parroquiales. Analizando el origen de los contrayentes, descubrimos que la
mayoría eran naturales de Manatí con 71 entradas, siguiendo Guayama con 44.
Durante este mismo se encuentran en los registros las familias de tres tenientes
a guerra, don Antonio Morales, don Francisco Morales y el teniente reformado don
Gregorio Figueroa. Se celebraron seis matrimonios con un 3er grado de
consanguinidad y tres con un 3er grado y 4to grado de consanguinidad. En las
diez entradas de matrimonio donde se hace referencia a la raza de los
contrayentes nos encontramos con tres morenos libres, seis esclavos y cinco
pardos libres para un total de catorce personas. Los padres de los contrayentes
no están incluidos en este total. De estas diez entradas siete fueron de
matrimonios mixtos, cosa que para ésta época preocupaba mucho a la iglesia. A
pesar del esfuerzo de la iglesia de prohibir estas "uniones desiguales"
y el intento de los obispos de prohibir que los curas de los pueblos los
bendijeran, ocurrían fácilmente. La pareja que le faltase el ánimo de
enfrentarse a la iglesia recurría al amancebamiento.
La concesión de tierras, a quienes no tenían debe de haber fomentado
matrimonios y uniones consensuales a una edad temprana. Mientras el hombre
poseyese unos cuantos animales y un pedazo de tierra se consideraba un hombre
acomodado y con medios para mantener a una familia. Con la población
adaptándose, a los productos locales, el mejoramiento en las condiciones
alimenticias e higiénicas y la baja de enfermedades epidémicas pueden haber
sido factores que contribuyeron a reducir la mortalidad y aumentó la natalidad.
Uno de los resultados fue un alza en la fecundidad de la mujer criolla.
Entre los procedentes de Manatí podemos notar cuatro familias que tuvieron ocho
o más entradas de matrimonio durante la época de 1766 a enero de 1789: las
familias de Alexandro Maldonado y Petrona Martín, la familia de Thomas Asencio
y Anastacia de Rivera y la familia de Christóbal de la Rosa y Ana María de
Robles.
Esta es la única familia de apellido Maldonado en Fajardo para estos años.
Luego a principio de 1800's aparece la familia de Felipe Maldonado y Gregoria
Guzmán de Luquillo de la cual soy descendiente.
Christóbal de la Rosa se casó en segundas nupcias con Laureana Ortiz el 23 de
mayo de 1771 y en terceras con María Reyes el 30 de julio de 1792. Ésta fue
una de las familias más importantes para la época que residía en este pueblo
y cuya procedencia se informó.
Sobre los migrantes del pueblo de Guayama podemos observar que no hubo una
emigración de familias numerosas. Sin entrar muy profundo en el análisis de
los apellidos provenientes de dicho pueblo, podemos notar que la familia de
Gabriel Rivera y Juana de Lugo, celebraron 8 matrimonios durante esta época:
Otra familia con una gran descendencia lo fue la familia de Joseph de la Rosa y
Apolonia de la Cruz. Joseph murió el 26 de marzo de 1817. No estamos seguros de
su procedencia original, porque de 10 actas en cinco se hacen referencia a de
San Germán, en dos a Manatí y en 3 ocasiones no se dice. Procrearon once hijos
y encontramos 10 entradas de matrimonio.
No puedo dejar sin hacer referencia a la familia de don Antonio Morales y
a su esposa, Marcela Muñoz. Para noviembre de 1769 él era sargento mayor y
luego lo encontramos como teniente a guerra. Me es importante mencionar a esta
pareja que tuvo 9 hijos porque soy descendiente de su hija Marcela Muñoz. Esta
fue hija natural de Isabel Muñoz y murió el 16 de junio de 1811.
Marcela, testó y declaró que fue casada en "facie eclesiástica" con
don Antonio Morales, de cuyo matrimonio tuvo 6 hijos a quienes menciona por sus
nombres. Pero encontramos dos hijas que no se mencionaron en el testamento y
quienes aparecen como hijas naturales de Marcela en las actas de matrimonios.
Éstas son Francisca Matea Muñoz quien se casó con José de Fuentes el 30 de
mayo de 1768 y Juana de Gracia Muñoz quien se casó con Santiago Asencio el 29
de mayo de 1769.
De los hijos legítimos tenemos a:
Bernarda Morales y Juan Francisco
Pagan (7-diciembre-1774)
José Morales y Juana Maldonado
(22-junio-1784)
María Morales y Liberato Geraldo
(16-julio-1785)
Luisa Morales y Luis de Rivera
(17-septiembre-1784)
Manuel Morales
Gregorio Morales y María Guadalupe
(10-mayo-1787)
Andrea Morales y Juan Triviño
(5-junio-1790)
Juan Triviño era de Cartagena de Cervantes, según su acta de matrimonio.
Cuando finalmente se pudo hacer la conexión a cuál Cartagena el acta se
refería, se revisaron los registros de la Parroquia Santa María de Gracia en
Cartagena, España. En el testamento de Juan se informa que tenía como 40 años,
pero realmente tenía 52 años. Su propio nombre era Juan Manuel Fulgencio
Treviño y fue bautizado el 4 de enero de 1758. Esta familia la he investigado
hasta alrededor de 1590. Durante 120 años en PR se escribió Triviño o
Tribiño y también Treviño cuando por mas de 200 años en España se escribió
Treviño. Al igual que en Fajardo en Cartagena, ésta es la única familia con
este apellido. Juan murió el 4 de enero de 1810. El mismo día y mes en que fue
bautizado.
Juan y Andrea tuvieron 8 hijos de los cuales no se sabe mucho, excepto de
Miguel, el hijo menor, nacido 7 meses antes que el padre muriera. Miguel
contrajo matrimonio dos veces. En su primer matrimonio tuvo una hija y en su
segundo tuvo 18 hijos. Uno de ellos es mi bisabuelo, Avelino Treviño. En el
censo de 1857 de Fajardo Andrea aparece viviendo con su hijo Miguel. Después de
esa fecha no se ha encontrado acta de defunción para ella o para su hijo
Miguel.
El nacimiento de un pueblo en las
riberas del río Fajardo
Como podemos ver, la nueva población aceptó y se adaptó a la nueva vida en el
este de Borinquén. Lo que comenzó como una pequeña comunidad, en un tiempo
relativamente corto, dio señales que iba a prosperar.
¡Cuándo hubiera pensado que el valle donde se sembró la caña de azúcar y el
río que se veía dividiendo el valle en dos fueron algunas de las causas para
el establecimiento de la primera comunidad fajardeña! El mismo río que le
quitó la vida a algunos y que no permitió que el sacerdote le pudiera dar los
últimos sacramentos a una persona en su cama de muerte.
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